02 de Junio de 2021

Litigios en el proceso de virtualización

Ricardo Carillo egresó hace 17 años de la Carrera de Derecho de la Universidad de Lima. Hoy es socio de la firma de abogados Benites, Vargas & Ugaz, donde dirige el área de Litigios y Arbitrajes.

Nuestro graduado nos comenta que el brusco viraje hacia la virtualización del sistema de administración de justicia ha sido un gran desafío tanto para los estudios de abogados como para el Poder Judicial y que, si bien se ha avanzado mucho, aún quedan diversos retos por superar, como recuperar el ritmo de los procesos y continuar con la digitalización.

Recientemente asumiste el área de Litigios y Arbitrajes en el estudio Benites, Vargas & Ugaz. ¿En qué se basa tu trabajo?
Mi trabajo, como abogado litigante, está centrado en asesorar a empresas y a personas naturales en temas civiles, comerciales, procesos contencioso-administrativos y arbitrajes. No me ocupo de temas penales ni laborales. En el estudio hay dos áreas muy grandes que se encargan de los litigios especializados en esas materias.

¿Cómo se ha afectado tu trabajo, que implica tanta comunicación, al realizarlo de manera remota?
Ha sido un cambio interesante. En el caso de los abogados que litigamos, parte de nuestro trabajo implica salir: el litigio supone ir a las cortes, a los juzgados, entrevistarse con magistrados que van a resolver tu causa y participar en informes orales. Tenemos una aproximación cercana y directa con los clientes y con los órganos jurisdiccionales. Con la pandemia, esa mediación se ha tenido que adaptar a un proceso de virtualización que, al comienzo, como en otras profesiones, costó mucho. Por otro lado, los abogados, sobre todo quienes litigamos, trabajamos con mucho papel, expedientes y archivos, y tuvimos que adaptarnos con el trabajo remoto. La pandemia supuso también que el estudio implemente casi de manera inmediata un programa muy agresivo de digitalización. En el proceso frente a los distintos operadores de justicia ha habido una suerte de ensayo-error, pero al día de hoy los informes orales e incluso la presentación de los escritos, que antes se realizaba de manera presencial, se ha virtualizado. También las entrevistas con los magistrados se realizan a partir del aplicativo que ha implementado el Poder Judicial. Ha sido un proceso intenso de adaptación, pero está funcionando.

¿Cómo aprecias el desenvolvimiento virtual de los órganos que administran justicia?
El Poder Judicial ha hecho grandes esfuerzos para que el sistema de administración de justicia no se paralice. Cuando se dio la declaratoria de emergencia sanitaria, el proceso de implementar herramientas tecnológicas para realizar el trabajo remoto y facilitar la labor de los magistrados estaba en un estado incipiente. Después de casi un año y medio, se ha avanzado bastante, aunque todavía hay mucho por hacer. En primer lugar, se necesita mejorar las herramientas tecnológicas que se utilizan, ya que, en el futuro, estas van a cambiar la dinámica del trabajo y la aproximación que tenemos los abogados a los distintos operadores de justicia. En segundo lugar, se debe continuar con la digitalización de expedientes y del acervo documentario, tránsito que además genera un impacto en los plazos bajo los cuales se viene desarrollando el trámite de los procesos. Y, entre otras cosas, se tiene que trabajar para que podamos retomar el ritmo de antes y para que la administración de justicia no tenga retrasos.

¿Qué valoras de tu trabajo?
Formo parte de la familia del estudio Benites, Vargas & Ugaz desde agosto de 2018, y una de las cosas que destaco de la firma es la calidad humana y profesional, así como el compromiso social del equipo que lo integra. Tiene un área para defender una serie de casos sociales de manera gratuita y forma parte de la Alianza Pro Bono, que integra a más estudios de abogados que tienen esa misma proyección. Otro tema que resalto son los sólidos valores éticos: Benites, Vargas & Ugaz es el primer estudio de abogados en el Perú que obtuvo una certificación internacional en materia anticorrupción y de buenas prácticas.

¿Nos podrías comentar alguna experiencia especial en el campo del litigio?
Durante el tiempo que he estado en el estudio me ha tocado ver algunos casos importantes. Tengo 16 años como abogado, litigando tanto en temas civiles como arbitrales, y puedo señalar con satisfacción que he tenido la oportunidad de ganar algunos casos que, en su oportunidad, han generado precedentes a nivel jurisprudencial por parte de la Corte Suprema de Justicia de la República. Esa es una satisfacción personal; es una manera de saber que se hacen las cosas bien.

¿Cómo así decidiste entrar al arbitraje?
Desde que empecé a trabajar como abogado, tuve la oportunidad de participar como secretario arbitral en algunos casos en los que mis jefes fueron elegidos como árbitros. Así fue como me involucré con el tema y empecé a llevar algunos cursos de especialización tanto en el Perú como en el extranjero. Hoy soy árbitro registrado en Arbitra Perú, que es el centro de arbitraje del Ministerio de Justicia. Este, a diferencia de otros que hay en el mercado legal, busca acercar este mecanismo de solución de controversias a sectores emergentes, en los que no se practica, a pesar de ser una vía más expeditiva y rápida de justicia privada. He podido participar en la resolución de una serie de controversias y me interesa seguir desarrollando mi práctica arbitral.

También has estado en el estudio Rebaza, Alcázar & De las Casas. ¿Cómo fue esta experiencia?
Trabajé allí 11 años y medio con colegas de primera, compañeros de la Universidad de Lima y de otras universidades. Aprendí de abogados que en ese momento tenían mucha más experiencia que yo. Entré como asociado júnior y varios años después pasé a ser asociado sénior. Al ser una firma grande, tuve la oportunidad de interactuar con otras áreas, lo que me permitió ampliar mi visión sobre el derecho.

¿Qué recuerdos tienes de la Universidad de Lima?
Gracias a las oportunidades que ofrecía la Carrera de Derecho, conseguí mi primera práctica y fui avanzando desde practicante hasta asistente, asociado júnior, asociado sénior y socio. La Universidad de Lima no solamente se preocupa por brindar una buena formación académica, sino que además incentiva que sus alumnos pongan en práctica lo que aprenden en las aulas. Eso es algo que valoro muchísimo. Recuerdo mi época universitaria con mucho cariño: tuve la oportunidad de formarme con excelentes profesores, que nos enseñaban a abordar los problemas no solo desde una mirada teórica, sino también crítica, quienes dejaron una huella inmensa en los estudiantes; también recuerdo que yo siempre tenía el interés de ser delegado de alguna de las clases porque eso me permitía interactuar con los profesores. En general, conocí a gente muy valiosa e hice grandes amigos con los que hasta el día de hoy nos juntamos, con los que he tenido la oportunidad de trabajar y también de tenerlos como contraparte.