5 ideas clave de la semana
Ormuz vuelve a elevar la tensión energética global: los nuevos ataques contra buques y la reimposición de sanciones de Estados Unidos a Irán ponen en riesgo la recuperación del tránsito marítimo, mientras la OPEP Plus busca aumentar la oferta de petróleo en un mercado todavía volátil.
Estados Unidos enfrenta señales mixtas en inversión, comercio e IA: la inversión extranjera muestra compromisos ambiciosos, pero también cautela, mientras el déficit comercial se amplía y la inteligencia artificial impulsa nuevas emisiones de deuda para financiar infraestructura tecnológica.
Asia acelera su carrera por los semiconductores: China avanza en el diseño de chips, aunque sigue limitada en fabricación avanzada, mientras Japón apuesta por Hokkaido como nuevo polo tecnológico y las acciones asiáticas de IA reflejan mayor sensibilidad ante retrasos de Nvidia.
Europa redefine su seguridad ante la presión rusa y menor apoyo de Estados Unidos: Ucrania intensifica sus ataques en Crimea para afectar la logística rusa, mientras la OTAN busca que Europa asuma una mayor carga de defensa en un nuevo modelo menos dependiente de Washington.
Perú mejora sus señales de confianza, pero El Niño expone vulnerabilidades estructurales: la continuidad de Julio Velarde en el BCR, la recuperación de la confianza empresarial y el buen desempeño de la BVL refuerzan el optimismo económico; sin embargo, Capeco advierte que los retrasos en obras de prevención elevan los riesgos ante un posible fenómeno de El Niño fuerte.
TENDENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES SEGÚN LA PRENSA INTERNACIONAL
Medio Oriente: Ormuz vuelve a mínimos de tránsito y presiona el precio del petróleo

El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz volvió a desplomarse tras una nueva escalada entre Irán y Estados Unidos. Según The New York Times, solo 14 embarcaciones atravesaron esta vía marítima el domingo pasado, la cifra más baja en un mes, luego de que Irán atacara un buque portacontenedores con bandera chipriota y Estados Unidos respondiera con ataques contra objetivos militares iraníes. Antes de la guerra, más de 130 embarcaciones transitaban diariamente por el estrecho, una ruta clave para el comercio energético global (The New York Times, 2026).
La tensión aumentó luego de que el presidente Donald Trump anunció que restablecería el bloqueo de la marina estadounidense sobre los puertos iraníes, lo cual impide que barcos de Irán o sus clientes ingresen o salgan del estrecho. Además, planteó inicialmente cobrar una tarifa equivalente al 20 % de la carga transportada a las embarcaciones que recibieran seguridad estadounidense. Sin embargo, Bloomberg reportó que Trump dio marcha atrás en ese plan tras la presión de aliados del Golfo, que advirtieron sobre los efectos de imponer peajes en una de las rutas marítimas más importantes del mundo (Bloomberg, 2026; The New York Times, 2026).
El impacto económico ya se refleja en el mercado energético. De acuerdo con The Economist, el precio del crudo Brent aumentó alrededor de 10 % en tres sesiones, y alcanzó los US$87 por barril, en medio de la caída del tránsito por Ormuz y la reanudación de los ataques. Esta volatilidad amenaza con presionar los precios de la energía y, eventualmente, los costos de combustibles para consumidores, empresas y países importadores (The Economist, 2026).
El fondo del conflicto sigue siendo el control del estrecho de Ormuz. Según The Economist, Estados Unidos busca reabrir la vía marítima, pero no cuenta con una opción clara para lograrlo: los ataques limitados no han modificado el comportamiento de Irán, una escalada militar podría ampliar el conflicto y la ayuda internacional para garantizar la seguridad marítima es limitada. Para Irán, mantener cerrado el estrecho también tiene costos, pues las sanciones y el bloqueo reducen los beneficios económicos que buscaba obtener con el acuerdo preliminar. En ese escenario, ambas partes parecen estar debilitando el mismo acuerdo que ofrecía la salida menos costosa para la región y para el mercado energético global (The Economist, 2026).
Estados Unidos: Fed mantiene cautela ante inflación mientras guerra con Irán presiona energía y mercados

Estados Unidos enfrenta un escenario económico marcado por señales mixtas entre inflación, política monetaria y volatilidad energética. Kevin Warsh, en su primera comparecencia ante el Congreso como presidente de la Reserva Federal, reiteró el compromiso del banco central de reducir la inflación y restablecer la estabilidad de precios. Sin embargo, no precisó si respaldaría un aumento de tasas de interés en los próximos meses, luego de que la Fed mantuviera por unanimidad el rango actual entre 3,5 % y 3,75 % (The New York Times, 2026).
El último dato de inflación ofreció cierto alivio a la Fed y a la Casa Blanca. En junio, los precios al consumidor disminuyeron 0,4 %, impulsados en parte por la caída de los precios de la energía tras una tregua temporal en la guerra con Irán. Además, la inflación subyacente también retrocedió más de lo esperado. No obstante, Warsh evitó interpretar el dato como una señal definitiva y advirtió que la Fed no debe concentrarse demasiado en una sola publicación económica, especialmente cuando el objetivo de inflación de 2 % aún no se alcanza desde hace cinco años (The New York Times, 2026).
Aunque la Casa Blanca celebró la desaceleración de los precios al consumidor, la posibilidad de un nuevo repunte del petróleo y la gasolina amenaza con revertir parte del alivio reciente para familias y empresas. Los precios de la gasolina se mantienen elevados, con un promedio nacional de US$3,86 por galón, casi 30 % más desde el inicio de la guerra. Este escenario podría condicionar las decisiones de la Fed y aumentar la presión sobre la administración Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato (The New York Times, 2026).
En los mercados financieros, la tensión global también está impulsando una mayor búsqueda de diversificación. Según Bloomberg, la deuda de mercados emergentes está ganando atractivo frente a los bonos del tesoro estadounidense por sus mayores rendimientos reales. Desde finales de marzo, el índice de Bloomberg para deuda soberana emergente en moneda local acumula una rentabilidad de 3,7 %, mientras que un indicador comparable de bonos del tesoro registra una ligera pérdida. Este desempeño refleja el interés de los inversionistas por activos de mayor rendimiento en economías en desarrollo, apoyados por una inflación más moderada, mejores fundamentos fiscales y políticas monetarias restrictivas (Bloomberg, 2026).
China: ambiciones tecnológicas, petróleo y chips de IA marcan su influencia global

China busca acelerar sus ambiciones tecnológicas, pero enfrenta el reto de financiar a gran escala los proyectos estratégicos impulsados por el Gobierno de Xi Jinping. Según The Economist, empresas vinculadas a inteligencia artificial, robótica, manufactura avanzada, energía de fusión e implantes digitales requieren enormes cantidades de capital para crecer. Solo los centros de datos de IA en China demandarían una inversión de 2 billones de yuanes durante los próximos 5 años, mientras que la robótica y la manufactura avanzada podrían necesitar una cifra similar durante la próxima década (The Economist, 2026).
Los mercados de capitales chinos muestran señales de recuperación. Durante los primeros cinco meses de 2026, se lanzaron más de 9500 nuevos fondos de inversión en capital, 50 % más que en el mismo periodo del año anterior. Además, las empresas chinas han recaudado alrededor de US$32.000 millones en bolsa este año, el doble que en 2025 y el triple que en 2024. Sin embargo, The Economist advierte que el fuerte peso del Estado en la asignación de capital podría limitar la innovación y la rentabilidad, ya que buena parte del financiamiento se dirige a compañías alineadas con los objetivos políticos del partido comunista (The Economist, 2026).
En el mercado energético, China también se ha convertido en un actor decisivo. Según The New York Times, sus decisiones de compra de petróleo podrían determinar si los precios internacionales se disparan o se moderan en medio de la tensión en el estrecho de Ormuz. Como mayor importador mundial de crudo, China redujo drásticamente sus compras durante la primavera, así ayudó a contener el alza de precios, pese a las restricciones en el tránsito marítimo por el golfo Pérsico. Ahora, el mercado observa cuándo Pekín retomará mayores compras, ya que un repunte de su demanda podría elevar nuevamente los precios. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, citada por The New York Times, este año podría ser la primera vez en décadas que el consumo de petróleo de China disminuya de manera significativa. Esta capacidad de influir en la demanda refuerza el peso de Pekín en un mercado antes dominado principalmente por productores como la Organización de Países Exportadores de Petróleo.
En inteligencia artificial, China muestra una señal de flexibilización frente a la tecnología estadounidense. Bloomberg reportó que las autoridades permitirán a empresas como Alibaba, ByteDance y DeepSeek adquirir una cantidad limitada de chips H200 de Nvidia, utilizados para desarrollar modelos de IA. La medida responde a la creciente demanda de capacidad de procesamiento, aunque las compañías deberán justificar cuántos chips necesitan y por qué. Si bien Pekín mantiene su objetivo de fortalecer una industria nacional de semiconductores, la autorización refleja que las empresas chinas aún requieren acceso a tecnología extranjera para sostener el avance de sus modelos de inteligencia artificial (Bloomberg, 2026).
Europa muestra fuerza en Ucrania, pero enfrenta límites en Ormuz

Europa busca mostrar mayor capacidad de acción propia en materia de seguridad, aunque sus límites aún son evidentes. Según The New York Times, el presidente francés Emmanuel Macron reunió a líderes europeos durante el desfile del Día de la Bastilla en París, en una demostración de respaldo a Ucrania y de avance hacia una mayor independencia estratégica frente a Estados Unidos. En el evento participaron soldados de 35 países de la llamada coalición de voluntarios, liderada por Francia y el Reino Unido, cuyo objetivo es garantizar la seguridad ucraniana tras un eventual alto al fuego con Rusia (The New York Times, 2026).
Sin embargo, esa muestra de unidad contrasta con la limitada capacidad europea para influir en Medio Oriente. La promesa de desplegar una fuerza marítima europea en el estrecho de Ormuz para garantizar el libre tránsito comercial no se ha concretado y depende cada vez más de la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Aunque Francia y el Reino Unido han diseñado planes para enviar fragatas y buques de desminado, los gobiernos europeos han condicionado cualquier despliegue a un alto al fuego duradero, una posibilidad que luce lejana tras la reanudación de los ataques y el restablecimiento del bloqueo estadounidense (The New York Times, 2026).
En paralelo, Europa intenta compensar la reducción del apoyo militar estadounidense a Ucrania. De acuerdo con The New York Times, nueve líderes europeos anunciaron una coalición de misiles antibalísticos para ayudar a Ucrania a desarrollar una industria nacional de defensa aérea frente a los ataques rusos. Francia y otros países del Viejo Continente se comprometieron a aportar componentes y conocimiento tecnológico, aunque el desafío será convertir estos compromisos en capacidad militar efectiva en un contexto de guerra prolongada (The New York Times, 2026).
En Ucrania, el panorama militar muestra avances relevantes, especialmente por el uso de drones. Según The Economist, las operaciones ucranianas con drones de mediano y largo alcance están afectando rutas de suministro rusas por carretera, ferrocarril y mar hacia Crimea, además de generar escasez de gasolina en distintas zonas de Rusia. Esta campaña ha fortalecido el ánimo militar ucraniano y ha puesto nuevamente en debate el rol de la tecnología como factor decisivo en la guerra (The Economist, 2026).
Latinoamérica: El Niño amenaza con presionar inflación y tasas de interés en la región

Latinoamérica enfrenta un nuevo foco de riesgo económico asociado al fenómeno de El Niño. Según Bloomberg, UBS advierte que un evento de mayor intensidad podría generar un nuevo choque inflacionario en la región y retrasar el ciclo de reducción de tasas de interés, especialmente en países más expuestos como Colombia y Brasil. El impacto podría sentirse en la producción de alimentos, la generación de electricidad, la pesca, la infraestructura y las cuentas fiscales (Bloomberg, 2026).
Colombia aparece como la economía más vulnerable dentro del análisis de UBS, debido a una combinación de alta exposición física al fenómeno, inflación elevada y una posición fiscal débil. Brasil también enfrenta riesgos relevantes, aunque más vinculados a sus vulnerabilidades macroeconómicas que a la exposición climática directa.
Históricamente, el Niño ha presionado los precios de los alimentos y ha complicado la tarea de los bancos centrales. Si el fenómeno se traduce en mayores precios de alimentos o en disrupciones de oferta, los mercados podrían empezar a descontar tasas de interés más altas de lo previsto (Bloomberg, 2026).
Este riesgo aparece en un contexto en el que las expectativas de inflación se mantienen heterogéneas en la región. Para 2026, el mercado proyecta una inflación de 5,3 % en Brasil, por encima del rango meta del banco central; 6,45 % en Colombia, también muy por encima de su límite de tolerancia; y 30 % en Argentina, que seguiría conviviendo con una inflación elevada pese a la fuerte reducción frente a años anteriores. En contraste, Chile muestra un escenario más controlado. La inflación esperada para este país es de 4 %, dentro del rango de tolerancia de su banco central.
En este escenario, la evolución de El Niño, los precios de los alimentos y la reacción de los bancos centrales serán claves para determinar si la región puede continuar con una política monetaria más flexible o si deberá mantener una postura restrictiva por más tiempo (Bloomberg, 2026).
TENDENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES SEGÚN LA PRENSA NACIONAL
Perú: consumo mantiene dinamismo, pero El Niño pone a prueba a empresas y hogares

El Perú enfrenta un escenario económico mixto: mientras el consumo privado se mantiene como uno de los principales motores de crecimiento, la posible intensificación del fenómeno de El Niño plantea riesgos relevantes para las empresas, los hogares y la continuidad del abastecimiento. Según estimaciones del IPE citadas por RPP, el nuevo fenómeno de El Niño podría costar entre medio y un punto del PBI este año, mientras que Credicorp Capital estima pérdidas por S/ 16.000 millones entre 2026 y 2027.
Según El Comercio, Marsh y Rímac coinciden en que las empresas deben priorizar planes de continuidad, protección de la cadena de suministro, mantenimiento preventivo, sistemas de monitoreo, revisión de seguros y medidas para asegurar proveedores, logística, colaboradores y clientes. La evidencia internacional citada por Marsh señala que cada dólar invertido en mitigación puede generar entre US$4 y US$13 en pérdidas evitadas (El Comercio, 2026).
Por otro lado, el impacto del clima ya empieza a sentirse en sectores como retail y textil. Según el Gremio de Retail y Distribución de la Cámara de Comercio de Lima, la expectativa de crecimiento del comercio organizado se redujo de 5 % a 4 % para este año, con ventas cercanas a S/ 55.000 millones. Pese a estos riesgos, el consumo privado mantiene un desempeño favorable. El IPE estima que el consumo privado crecería 3,6 % en 2026, un ritmo similar al del año previo. Entre enero y mayo, se crearon 262.000 puestos de trabajo formales adicionales, mientras que los créditos de consumo crecieron 9,9 % en mayo, su mayor ritmo desde noviembre de 2023 (Gestión, 2026).
El dinamismo también se refleja en el comercio interno y las importaciones de bienes de consumo. Entre enero y abril, las ventas del comercio interno crecieron 8 % interanual en términos reales, impulsadas por supermercados y tiendas por departamento, según Produce. Además, en Lima Metropolitana, el empleo total creció 6,7 % en mayo y la tasa de desempleo bajó a 5 %, su nivel más bajo desde que existe registro. Sin embargo, el alza de combustibles y un fenómeno de El Niño fuerte podrían moderar el gasto de los hogares, especialmente en zonas vulnerables y sectores como agro y pesca, donde los choques climáticos afectan directamente los ingresos familiares (Gestión, 2026).
Perú: exportaciones alcanzan récord impulsadas por minería y mayor demanda asiática

Las exportaciones peruanas mantuvieron un desempeño sólido entre enero y mayo de 2026, al superar los US$45.000 millones. Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, los envíos al exterior crecieron 37 % frente al mismo periodo de 2025, mientras que el CIEN-ADEX reportó un acumulado de US$45.128 millones, equivalente a un avance de 36,7 %. Este resultado confirma el dinamismo del comercio exterior peruano, aunque también evidencia una fuerte concentración en pocos sectores (La República, 2026; Perú21, 2026).
El principal motor del crecimiento fue la minería. Entre enero y mayo, los envíos mineros sumaron más de US$33.000 millones y representaron aproximadamente siete de cada diez dólares exportados por el país. El avance estuvo impulsado principalmente por los mayores precios internacionales del cobre, el oro y el plomo. Solo los concentrados de cobre alcanzaron US$13.656 millones, equivalente al 30,3 % del total exportado, mientras que el oro en bruto se consolidó como el segundo producto de exportación, con US$10.718 millones (La República, 2026; Perú21, 2026).
En cuanto a destinos, Asia se consolidó como el principal bloque comprador de productos peruanos, al concentrar el 59,9 % de las exportaciones entre enero y mayo. China se mantuvo como el principal mercado, con US$17.390 millones y una participación de 38,5 % del total exportado. Sin embargo, uno de los cambios más relevantes fue el crecimiento de India, cuyas compras alcanzaron US$4798 millones, impulsadas principalmente por el oro peruano y mayores envíos de cobre y concentrados (Perú21, 2026).
Otros sectores también mostraron resultados positivos. El agropecuario destacó por el desempeño de frutas como arándanos, uvas y paltas, además de café, colorantes naturales y quinua. En tanto, el sector pesquero creció 4,1 %, favorecido por mayores envíos de pescado congelado y en conserva, ovas de pez volador y conchas de abanico. No obstante, el récord exportador no alcanzó a toda la oferta exportable: seis rubros registraron caídas entre enero y mayo, cinco de ellos no tradicionales —joyería (-77,4 %), metalmecánica (-17,5 %), prendas de vestir (-8,3 %), el rubro varios (-3,8 %) y textiles (-0,2 %)— y uno tradicional, la minería no metálica (-0,04 %). Esto confirma que el crecimiento externo sigue concentrado y no se distribuye de manera uniforme entre todos los sectores (Perú21, 2026).
Lecturas recomendadas
- The Economist. (2026, 9 de julio). Why are big AI labs hiring so many philosophers?
- The New York Times. (2026, 14 de julio). U.S. Workers Are More Productive Than Ever. A.I. Isn’t the Key.
- The New York Times. (2026, 10 de julio). Do social Media Bans Work? + A Conversation about AI. Consciousness + Tool Time.
- The Economist. (2026, 16 de julio). China wants to end AI romances.