Ulima fue sede del IV Congreso Anual de la APE

Cientos de economistas peruanos y extranjeros se reunieron en nuestro campus para celebrar, entre el 11 y 12 de agosto pasados, el IV Congreso Anual de la Asociación Peruana de Economía (APE), que se llevó a cabo con el apoyo de la Carrera de Economía de la Universidad de Lima y el Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade).

A lo largo del evento se desarrollaron dos conferencias magistrales, un panel de discusión, una exposición de pósteres académicos y cuatro sesiones paralelas en las que se presentaron más de 100 ponencias. Estas actividades abordaron decenas de temas económicos, destacándose un especial interés por la educación, el género, la política fiscal y la macro y microeconomía regional y mundial.

Patricia Stuart, decana de la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas, se mostró contenta con la respuesta masiva de los economistas que asistieron a las charlas, y deseó que sus aportes “sean recogidos por académicos y creadores de políticas públicas”. El presidente de la Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide), Pedro Grados, coincidió con lo dicho por Stuart, ya que consideró que “la investigación es muy importante en un país como el nuestro, donde mucha información no es del todo procesada”. Por su parte, Miguel Jaramillo, doctor en Historia y director ejecutivo de Grade, dijo estar muy satisfecho con la calidad y cantidad de trabajos que se presentaron, un hecho que “refleja la madurez del trabajo académico de nuestra profesión”.

Rompiendo barreras

El presidente de la APE, Hugo Ñopo, dio la primera conferencia magistral del evento, agradeciendo antes a sus colegas, quienes han permitido que se realice la cuarta edición de este encuentro y han logrado así “mantener una institución en un país carente de instituciones”. A continuación, Ñopo presentó indicadores económicos que evidencian algunos de los problemas de nuestra educación. Por ejemplo, dijo que el país ha experimentado una caída de los premios a la escolaridad (entre más estudie una persona, se espera que tenga mayores ingresos) a pesar de una gran explosión del acceso a la educación superior. Asimismo, mostró cómo nuestro gasto promedio por estudiante es tan bajo como nuestro rendimiento en las pruebas PISA. La investigación de estos factores, concluyó, permite diseñar políticas que ataquen nuestras principales debilidades educativas.

Más tarde, Hugo Perea, economista y jefe de BBVA Research Perú, y Waldo Mendoza, presidente del Consejo Fiscal, discutieron acerca del entorno económico local y global. Perea dijo esperar una mejora para la economía peruana, que será generada en parte por un aumento de la inversión pública destinada a la reconstrucción de las zonas afectadas por los desastres naturales de inicios de año, así como otros proyectos de infraestructura que se están llevando a cabo y que causarán un efecto estadístico favorable. No obstante, advirtió que su equipo de investigación ha anticipado riesgos vinculados a la fragilidad financiera de China y a posibles episodios de volatilidad a causa de la nueva política monetaria de Estados Unidos. Por su parte, Mendoza reconoció que “la economía peruana ha vuelto a la normalidad”, ya que los niveles de crecimiento alcanzados en la década pasada respondieron a un alza histórica en el precio de los minerales y es improbable que un escenario así vuelva a repetirse. Por ello, coincidió con Perea en que, de momento, “las fuentes de crecimiento van a ser básicamente domésticas”.

Por último, Máximo Torero, representante del Banco Mundial, expuso acerca de un proyecto realizado por su institución, que busca demostrar que los niños pueden ser catalizadores de desarrollo. Así, en un colegio de Cajamarca, llevaron a cabo un estudio que tenía como objetivo que los niños transmitieran información sobre los beneficios de los suplementos de hierro a sus padres. Posteriormente siguieron la misma metodología para que los niños enseñaran a sus progenitores formas simples de solucionar problemas agrícolas que sus padres enfrentaban recurrentemente. Torero aseguró que a través de estas investigaciones encontraron evidencia causal de que los niños pueden ser un puente para el desarrollo de sus familias y —aunque parecía extraño en un inicio— pueden ser traductores de información aparentemente compleja.