Un vistazo al derecho electoral del Perú y de Argentina

Jorge Troisi, Sebastián López, Mario Solari y Josef Zielinski.

La Carrera de Derecho de la Universidad de Lima organizó el 6 de abril el conversatorio “Derecho electoral argentino y derecho electoral peruano”. En el evento, se reflexionó desde un punto de vista estrictamente académico acerca de los sistemas electorales de ambos países, gracias a las intervenciones de nuestros docentes de Derecho Mario Solari y Josef Zielinski y a dos invitados internacionales: Sebastián López, profesor de Ciencias Jurídicas y Derecho Político en la Universidad de Buenos Aires, y Jorge Troisi, profesor de Ciencias Jurídicas en la Universidad Nacional de La Plata.

Reflexión en el espejo 

Para explicarnos la historia de nuestro sistema electoral, el profesor Zielinski se remontó al gobierno de Nicolás de Piérola, durante el cual, en 1896, se determinó que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo debían designar a la Junta Nacional Electoral. Eventualmente, en 1933, apareció un ente electoral autónomo designado por las instituciones de la sociedad jurídica y, con ligeras variaciones, ese sistema continuó hasta la constitución de 1993. Entonces, explicó Zielinski, se fragmentó al único órgano electoral en tres: la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Una medida que, además de ir en contra de nuestra legislación histórica, se apartó del sistema de un solo órgano electoral, utilizado en la mayoría de países.

Nuestro sistema electoral ha adolecido de reformas serias. Eso fue lo que opinó el profesor Solari, quien añadió que en elecciones recientes, debido a la incertidumbre que genera un sistema deficiente, poco se ha podido discutir sobre programas y propuestas, manteniendo un panorama en el que los caudillos tienen más oportunidad de resaltar. Sugirió, finalmente, que se ponga énfasis en que las organizaciones políticas tengan legitimidad, transparencia, igualdad y legalidad. Además, incidió en lo urgente que resulta la creación de un buen reglamento acerca del financiamiento de los partidos.

Caminos vecinos 

Sebastián López, antes de dar un repaso por los cambios que ha sufrido su sistema electoral a lo largo de los años, precisó que nuestros sistemas son similares, aunque existen algunas diferencias fundamentales, como la bicameralidad del congreso, períodos de gobierno más cortos —presidencias de cuatro años, por ejemplo— y la posibilidad de votar a partir de los 16 años. Explicó que, aunque hubo una votación en 1810, se considera que su primer sufragio fue en 1853, debido a que el anterior requería que los votantes fueran hombres “blancos” y “honorables”. Ya en 1912, la Ley Sáenz Peña, que estableció voto obligatorio y secreto, se convirtió en la base de los reglamentos electorales posteriores. Sin embargo, López recordó que el siglo pasado la Argentina vio interrumpida su práctica democrática en distintas ocasiones, esto debido a los golpes de Estado de 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. Actualmente, su sistema electoral está siendo nuevamente reformado, pues, por ejemplo, la gran cantidad de elecciones diferentes hizo que en algunas provincias se llegara a votar siete veces durante un mismo año. También, entre otras medidas, se está haciendo obligatorio el debate entre candidatos.

Jorge Troisi revisó los contextos en los que se dieron estos cambios. Su punto de partida fue el fin de la dictadura, encabezada durante cinco años por Jorge Videla (dejó la presidencia en 1981), con la victoria en las urnas de Raúl Alfonsín, quien heredó los saldos del período militar: decenas de miles de detenidos, torturados y desaparecidos, una deuda externa que aumentó en 600 % y la derrota en la Guerra de Las Malvinas. Durante este gobierno se juzgó a los militares por crímenes de lesa humanidad (aunque muchos serían indultados luego) y se resolvieron conflictos limítrofes. Sin embargo, un panorama económico complicado terminó por resquebrajar la relación del presidente con sus gobernados. En la década siguiente, Carlos Menem, amparado por una reforma constitucional que habilitó la reelección inmediata, gobernó el país durante dos períodos marcados por privatizaciones, terrorismo y corrupción. Fernando de la Rúa asumió la presidencia en 1999, pero renunció a los dos años empujado por la situación socioeconómica del país. Durante los siguientes dos años hubo gobiernos transitorios hasta que Néstor Kirchner fue elegido presidente. Durante su período (2003-2007) y los de su esposa, Cristina Fernández (2007-2015), se cortaron las relaciones con Estados Unidos, se anularon las leyes de impunidad a los militares y se pagaron las deudas con el Fondo Monetario Internacional (no obstante, contrajeron nuevas deudas), aprovechando el alza del precio de los commodities que enriqueció a los Estados latinoamericanos. Finalmente, Mauricio Macri, presidente desde diciembre del 2015, asumió el poder en medio de un escenario de descenso de los precios internacionales y sospechas graves de corrupción acerca del gobierno saliente.