‘Contratexto’ analiza el mundo digital

En su edición número 28, Contratexto pone énfasis en temas digitales, como las redes sociales y la transformación que implica evolucionar a ese medio. Además, analiza temas de comunicación y política. Esta revista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima se edita desde 1985 y cuenta con el apoyo sustancial del Fondo Editorial y de la Biblioteca. Participan colaboradores de universidades peruanas y extranjeras, así como rigurosos evaluadores de cada uno de los artículos, todos ellos con nivel doctoral.

En la siguiente entrevista, Lilian Kanashiro, graduada y docente de Comunicación, investigadora del IDIC y directora de Contratexto, comenta los detalles de la publicación.

¿Qué temas aborda el último número de la revista?
Nos enfocamos en distintas áreas que involucran la comunicación digital, aspectos que pueden ser disruptivos o transformadores. El primer tema, por ejemplo, es el uso de Twitter para la prevención en salud. Se trata de un estudio realizado en Puerto Rico por un equipo de investigadores que analiza los contenidos de los tuits saludables. También tenemos una revisión bibliográfica que incluye un trabajo de campo sobre el costo de acceder a lo digital. En esta investigación colombiana se plantea cómo se sacrifica parte del capital cultural para asumir el capital digital. Además, hay un trabajo de Diego Cerna, graduado nuestro que actualmente trabaja en el Instituto de Estudios Peruanos. Él realiza el perfil del peruano en Twitter, los trolls y su impacto en la polarización en las organizaciones políticas. Y hay otro trabajo proveniente de Colombia, que aborda el periodismo digital político en América Latina. Compara tres medios, uno colombiano, uno mexicano y otro brasileño.

¿Cómo se divide la revista?
Se divide en tres secciones. La primera es “Dossier” y contiene todo lo que te mencioné antes. La segunda sección, denominada “Tendencias”, incluye un artículo de un colaborador uruguayo sobre la cobertura periodística en torno a la regulación de la marihuana y del alcohol. Luego tenemos dos estudios abocados a la comunicación política. Uno es peruano, de esta Casa de Estudios: es el storytelling biográfico de los políticos peruanos, enfocado sobre todo en el actual presidente. El otro es de Colombia, sobre el proceso del tratado de paz en ese país, visto desde las estrategias de comunicación del gobierno. La tercera sección consta de reseñas bibliográficas de obras que se publican en distintos países. Los reseñadores provienen de diferentes universidades, como la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Santo Toribio de Mogrovejo.

¿Algún artículo te ha impactado especialmente?
Por abarcar un contexto peruano, me gustó el artículo que habla sobre los trolls, personajes disruptivos de las redes sociales, cuyo papel es polarizar. Están los trolls fujimoristas, los anticaviares, etcétera. Es un buen análisis. También me interesó mucho el tema del acceso a los recursos digitales más cotidianos y cómo las personas supeditan su capital cultural a prácticas tecnológicas del mundo de lo digital. Me pareció un aporte interesante. Pero, en realidad, todos los artículos tienen un alto valor científico y académico, son muy buenos y han sido rigurosamente evaluados.

¿Quién se encargó de la edición de la revista?
El profesor Manuel Santillán se ocupó de la edición de este número. Llevó a cabo la convocatoria e hizo la presentación del número.

¿Cómo se decide qué artículos se publicarán en cada número?
El año pasado establecimos un proceso editorial de acuerdo con las exigencias de las indexadoras. A partir de ahí, efectuamos una convocatoria abierta para solicitar artículos científicos basados en evidencias y con revisiones bibliográficas exhaustivas. Una vez que los recibimos, estos pasaron por una verificación antiplagio a través de un software. Luego los revisó el editor y, al dar su aprobación, los artículos pasaron por una evaluación de académicos, que no conocían a los autores y cuya labor era definir si los artículos se publicarían o no. Por cierto, los autores tampoco sabían quiénes los evaluarían.

¿Quiénes son los académicos que evalúan los artículos?
Nos han apoyado evaluadores de toda la región, que han aceptado colaborar con la revista. Debo reconocer que la acogida ha sido impresionante, hemos contado con 15 a 20 evaluadores dispuestos a ceder su tiempo para hacer estas revisiones, dejarnos sus comentarios por cada artículo y, en ocasiones, han rechazado artículos o han solicitado algunos cambios. Estamos hablando de evaluadores con nivel doctoral, de España, Chile, Colombia, México, etcétera.

¿Cómo los contactaron?
Primero hicimos un directorio de académicos y doctores, según los temas de los artículos. Les mandamos invitaciones formales y nos respondieron encantados. Conseguimos a los evaluadores en tiempo récord. Nunca me imaginé que hubiera tal acogida, y eso es porque Contratexto es una buena revista, conocida y antigua.

Finalmente estos artículos llegan al Fondo Editorial de la Universidad.
Así es. Cuando ya sabemos qué artículos constituyen el número, el Fondo Editorial realiza una corrección de estilo profunda y luego la revista pasa a diagramación. El trabajo con el Fondo ha sido óptimo, a pesar de los plazos cortos que teníamos. Debo mencionar que también recibimos un gran apoyo por parte de la Biblioteca, que en 24 horas subió cada uno de los artículos. Sin duda, la revista es posible gracias al trabajo conjunto de tres equipos: la Facultad de Comunicación, el Fondo Editorial y la Biblioteca.

¿En qué bases de datos se encuentra la revista?
En Latindex y Dialnet. Ahora estamos siguiendo ciertos procesos editoriales que, en corto plazo, nos permitirán acceder a mejores niveles de indexación. Hemos ingresado recientemente al directorio DOAJ, que lista revistas científicas que cumplen requisitos de alta calidad. Eso nos dará mayor visibilidad. Este año nos queremos enfocar en la indexación básica, renovar permanencia y postular a las grandes bases, como Scielo, Scopus y Web of Science.

¿Qué cambios necesitan llevar a cabo para incorporarse a esas bases de datos?
Contratexto ha modificado sus procesos editoriales y debe mantenerlos así por dos años para ser indexada. Esa es nuestra meta, nos va a tomar tiempo, pero hay que empezar de una vez. Un aspecto clave para lograrlo ha sido el ingreso al directorio DOAJ.

Y ahora que ya publicaron, ¿están trabajando la siguiente edición?
Sí, el número 29 será sobre el periodismo y las tendencias actuales, no solo en el mundo digital. Va a ser un aporte importante para los estudios de comunicación y para las facultades de periodismo en general. Es impresionante la cantidad de cosas nuevas que surgen cada día y que están siendo estudiadas.

¿Quién se hará cargo de la edición esta vez?
La editora de esa edición será Adriana Amado, de Argentina. Ella está haciendo la convocatoria, realizará el primer filtro de los artículos y asignará al 50% de los evaluadores; el 50% restante lo asignaremos nosotros. En un mes, la revista ingresará al Fondo Editorial y se publicará en junio.