11 de Noviembre de 2019

Luz para más peruanos

José Arrieta estudió Comunicación en la Universidad de Lima, donde se interesó por llevar desarrollo a las personas de escasos recursos. Hoy dirige Litro de Luz Perú, una organización sin fines de lucro que se preocupa por llevar luz a zonas de escasos recursos. Tiene sede en 30 países, donde desarrolla soluciones alternativas de alumbrado con paneles solares. La idea de José es implementar este sistema en el Perú; de hecho, acaba de realizar las pruebas de tecnología y está listo para armar un piloto en alguna localidad.

¿Cómo te animaste a emprender este proyecto?
Me animó mucho la ayuda social que brinda este movimiento, que está presente en 30 países e impacta en un millón de hogares. También me interesa mucho el tema de innovación tecnológica que maneja Litro de Luz, pues tiene un enfoque no contaminante y sostenible. Se basa en el uso de paneles solares y botellas de plástico. Este es un proyecto grande a nivel mundial que ha ganado premios internacionales muy importantes, como el Zayed Future Energy en el 2015. Este premio lo otorga el príncipe de la Corona de Abu Dabi en los Emiratos Árabes Unidos. El premio reconoce soluciones y tecnologías pioneras que pueden cambiar el mundo y que usan fuentes de energía alternativa. Incluso ha obtenido muchos reconocimientos a nivel internacional, pues hace poco el director de cine Steven Spielberg incluyó a Litro de Luz en su nueva película El poder de las ideas.

¿Cómo te contactaste con esta organización?
Me comuniqué con el fundador, conversamos, nos comprendimos y nos lanzamos a abrir el proyecto en Perú. Esto fue hace unos meses y, desde entonces, me he contactado con empresas para proponerles que sean aliadas en el proyecto. Algunas están interesadas en apoyar esta actividad, lo mismo que una municipalidad.

¿Qué se encuentran haciendo ahora?
Reciclamos botellas, y capacitamos comunidades y cooperativas de mujeres en comunidades. Cuando intervenimos en una, les enseñamos a hacer las luminarias y a repararlas.

¿Cómo funciona este sistema de iluminación alternativo?
Para este proyecto usamos tubos de PVC, luces LED, una batería de moto y paneles solares. Ya hemos realizado pruebas y ha funcionado muy bien. La luminaria se carga durante el día, desde que amanece hasta que se va la luz natural, y se prende sola cuando llega la noche. Brinda iluminación durante toda la noche, de 10 a 12 horas. Funciona en Lima y en cualquier ciudad, en cualquier geografía. Al colocar las luces LED y los paneles solares, obtenemos iluminación pública autosostenible y ecológica. También podemos hacer lámparas solares no convencionales con paneles solares.

¿Quién te enseñó a generar esa iluminación?
Me mandaron los planos e indicaciones necesarias desde las sedes de Litro de Luz de Filipinas, Italia y Chile, y terminé haciendo las pruebas en la Universidad de Lima. La Oficina de Emprendimiento me apoyó para usar el Laboratorio de Ingeniería Eléctrica de la Universidad, que es excelente; me dieron el permiso para usarlo un par de sábados y armar ahí la luminaria. La armamos con ayuda del personal del Laboratorio y con dos voluntarios que convoqué para Litro de Luz Perú, ambos estudiantes de Ingeniería Industrial de la Universidad: Raphael Zegarra y Fernanda Uribe.

¿Cómo convocaste a los voluntarios?
Realicé una convocatoria a través de redes sociales y me contestaron varios jóvenes; finalmente, quedamos siete. Todos se comprometieron con el objetivo de Litro de Luz desde el inicio, y es que la organización tiene una historia muy bonita. Comenzó a funcionar en Filipinas en el 2011 con algo muy básico: pusieron agua y lejía en una botella, y la ajustaron al techo, de manera que la parte más grande de la botella quedara en el interior de la habitación y una parte pequeña quedara fuera, al aire libre. Así, al caerle los rayos del sol a la botella, la luz se refractaba en 360 grados, iluminando toda la habitación. Esta idea fue originaria de Alfredo Moser. La botella-lámpara funciona solo durante el día, pero sin duda ayuda mucho en los barrios más pobres. Litro de Luz hizo muchas de estas bombillas alternativas en Filipinas y, más adelante, siguió innovando con otros sistemas de iluminación que usan paneles solares, luces LED y baterías para obtener iluminación nocturna a bajo costo. Tuvieron un gran impacto y empezaron a replicar esta solución en bastantes lugares; ahora la organización tiene sede en 30 países. Yo también quisiera innovar, a futuro, con servicios de internet y GPS, incluyéndolos dentro de las luminarias de alumbrado público autosostenible y ecológico para beneficiar a las comunidades pobres y a las zonas rurales de nuestro país.

¿En todos los países el objetivo es la iluminación con paneles solares?
Sí. En Chile, Litro de Luz ha hecho una labor muy buena en una comunidad pobre y en espacios recreativos infantiles. En Colombia se ha iluminado una cancha de fulbito. Acá queremos hacer lo mismo en calles, comunidades, espacios recreativos infantiles; incluso sería muy útil frente a un desastre natural. Nadie desea que haya uno, pero, si lo hay, indudablemente es un sistema fácil y rápido de instalar.

¿En qué etapa de tu proyecto estás, considerando los planes que te has trazado?
Por el momento, ya hemos realizado la prueba y el resultado ha sido positivo. Lo siguiente es replicar más prototipos, no solo de iluminación pública, sino también lámparas solares. Para eso necesitamos conseguir los materiales y poner manos a la obra. Estamos en conversaciones con una empresa y con una municipalidad que ya están muy interesadas, falta cerrar el acuerdo para iniciar el proyecto piloto. Más adelante quisiera concursar a fondos como Innóvate Perú. Por lo pronto, estoy concursando en Primer Paso, de la Universidad de Lima.

¿Cuánto cuesta hacer una luminaria para la calle?
Menos de 200 dólares.

¿Qué hacías antes de Litro de Luz?
Antes trabajaba en Social Good Perú, capítulo peruano de Plus Social Good, proyecto de United Nations Foundation. Ahí el trabajo se trataba, básicamente, de empoderar a jóvenes y organizar foros y conversatorios. Actualmente lidero ambas iniciativas, Litro de Luz Perú y Social Good Peru.

¿Cómo te animaste a estudiar Comunicación?
Yo quería especializarme en marketing y publicidad; sin embargo, cuando llevé cursos de responsabilidad social, me interesé mucho por esos temas, que no son lucrativos, pero ofrecen mucha satisfacción y generan desarrollo en poblaciones necesitadas. Yo valoro mucho las clases que tuve en Comunicación, los profesores que me tocaron y el hecho de haber encontrado el tema de responsabilidad social, porque en esa dirección dirigí mi carrera.