Nuevo estudiante de primera

Cristhian Castillo Alvarado ocupó el primer lugar del Centro de Estudios Preuniversitarios (CPU) de la Universidad de Lima, y a partir del próximo año recibirá la formación académica y humanística que le permitirá cumplir su sueño de convertirse en ingeniero industrial. Su objetivo es trabajar en el área de Recursos Humanos de una institución privada o estatal, y promete ser disciplinado y constante con sus notas en esta nueva etapa.

Eligió la Carrera de Ingeniería Industrial no solo por su pasión por las matemáticas, sino también porque en cuarto año de secundaria sus padres lo llevaron a hacer un test vocacional, que confirmó que ésta era la carrera para él. Aunque el nuevo alumno de la Ulima confiesa que también se siente cómodo con las letras, y por eso mismo le agrada que en la Universidad ambos aspectos se complementen.

Recomendaciones de familia

Las primeras referencias que Cristhian tuvo de la Universidad de Lima llegaron a través sus padres, pues muchos de los hijos de sus amigos estudian aquí, y de su hermano mayor, quien también sigue la Carrera de Ingeniería Industrial en esta Casa de Estudios. Ellos coincidieron en que la Universidad de Lima es muy exigente y sus profesores altamente calificados, además, de que el ritmo de estudios es desafiante y los egresados llegan a ser grandes profesionales. Gracias a su hermano, Christian también pudo visitar el campus en el verano pasado, y le agradó sobre todo por sus áreas verdes y porque sintió que sería un buen lugar para desarrollar su vida académica y hacer amigos.

Tomando ritmo

Respecto a su decisión de matricularse en la Pre Lima, comenta que su madre fue quien lo motivó, haciéndole ver que, de esa forma, se iría acostumbrando al ritmo de la Universidad, con exámenes parciales y finales. Si bien el reto al principio fue complicado, pues debía concentrarse en no descuidar el colegio, supo organizarse muy bien para cumplir de la mejor manera con todas sus obligaciones. Además, su hermano le había comentado que, cuando él estudió en la Pre Lima, un amigo suyo obtuvo el primer puesto y lo becaron, así que Cristhian se propuso lograr lo mismo.

“Creo que lo que me ayudó a ser primer puesto —señala— fue la constancia en mi preparación. Siempre intentaba  preguntar en clase las cosas que no sabía al profesor y algunos compañeros también me ayudaban. Fue una suma de todo eso”. Al momento de conocer los resultados se sintió feliz porque entendió que todo el esfuerzo invertido había valido la pena, y que esa etapa, además de adquirir nuevos conocimientos, le había permitido crecer como persona.