| El documental
es uno de los géneros audiovisuales más
antiguos y necesarios dentro del universo de las comunicaciones.
Entendemos que el documental nace al mismo tiempo que
el cine. Las primeras experiencias con las imágenes
en movimiento tenían por objeto registrar acontecimientos
de la vida cotidiana de las personas y de los animales.
Así, la contribución de los pioneros del
cine para el documental fue mostrar que el material
base de trabajo para el documental son las imágenes
recogidas en los lugares donde ocurren los acontecimientos.
O dicho de otra forma, es el registro in loco que encontramos
en el inicio del cine que constituye la raíz
(principio base) en que se asienta la producción
documental.
Durante los años veinte, se crearon las condiciones
para la definición del género documental,
más concretamente con Robert Flaherty (1884-1951)
y Dziga Vertov (1895-1954). Estos dos cineastas abrirán
camino para los documentales, definiéndoles un
posicionamiento. En primer lugar, confirmaron que es
absolutamente esencial que las imágenes del filme
hablen respecto de lo que tiene existencia fuera del
filme, es decir, el documentalista debe salir fuera
del estudio y registrar in loco la vida de las personas
y los acontecimientos del mundo. A esta obligación,
el documentalista puede responder de diversas formas.
Los dos cineastas mencionados son ejemplo de ello: si
el primero pedía a las personas que se manifestaran
para su cámara, el segundo pretendía captar
a las personas en su vida cotidiana, preferentemente
sin que se dieran cuenta de que estaban siendo filmadas.
Más aún, es absolutamente esencial que
ese material sea sometido a una reflexión, en
especial en el montaje de la película. El documental
no es un mero "espejo de la realidad", no
representa la realidad tal cual; al combinar e interrelacionar
las imágenes obtenidas in loco estamos contribuyendo
a dar un significado a la realidad, y es precisamente
eso lo que se pretende que sea un documental.
Concluyendo, Flaherty y Vertov mostraron que es posible
que exista un filme donde el registro del mundo y la
reflexión de ese mundo y/o la reflexión
de ese registro ocupan un lugar privilegiado. Además,
en esas primeras décadas fueron producidos documentales
disímiles en formas narrativas y en aproximaciones
al sentido formal y en cuanto al objetivo y finalidad
del quehacer documental. Lenni Riefenstahl, Luis Buñuel,
Sergei Eisenstein, Joris Ivens, Walter Ruttman, John
Huston, Pier Paolo Pasolini, entre otros, mostraron
las posibilidades políticas, propagandísticas
y sociales del género desde sus comienzos.
El documental en cuanto un género con una identidad
propia autónomo y distinto de los restantes,
sólo conoce las condiciones necesarias para su
afianzamiento y reconocimiento en cuanto tal en los
años treinta, con el movimiento documentalista
británico y, en especial, con su figura más
emblemática: John Grierson (1898-1972). En estos
años encontramos una efectiva producción
de filmes designados como documentales.
Los escritos de Grierson, especialmente el artículo
escrito en 1932-1934, "First Principles of Documentary"
(en Hardy, Forsyth, Grierson on documentary. Londres,
Faber&Faber, 1979) establece para el documental
una identidad propia.
Antes que nada, dice que se trata de un filme de categoría
superior en relación con las restantes producciones
que también usan material recogido de la realidad.
En los "filmes de hechos" ("factual films")
impera la mera descripción y exposición
de hechos. Por el contrario, en el documental, por él
definido como un "tratamiento creativo de la realidad",
hay combinaciones, recombinaciones y formas creativas
de trabajar el material recogido in loco.
El documental trabaja sus temas de modo creativo, revelando
algo sobre los fenómenos, en su caso, los fenómenos
tratados eran los problemas sociales y económicos
vividos en Gran Bretaña en los años treinta.
Las temáticas debían ser presentadas según
un determinado punto de vista. Grierson nos habla de
"revelar la realidad del objeto tratado" de
"crear una interpretación". Esa interpretación,
a la que yo llamo punto de vista, recae sobre las temáticas
abordadas en los filmes y registradas in loco. Grierson
entendía que los documentales debían tener
una función social, pedagógica y de educación
cívica, y la producción de su "escuela"
(instalada en las Film Units subvencionadas por el gobierno)
dependía de la financiación gubernamental.
Por eso los filmes usaban la voz en off y el filme tenía
una estructura llamada "problem-moment". O
sea, los problemas eran presentados como si fueran un
mero momento de crisis que el país estaba atravesando
y que iba a ser solucionada por el gobierno. En los
documentales producidos en las Film Units eran presentadas
las soluciones gubernamentales para cada uno de los
problemas abordados.
Grierson reconoce que el documental podría tratar
diferentes temáticas, para cada una de las cuales
es posible organizar el material del filme de diversas
formas. Cada una de esas formas corresponde a puntos
de vista diferentes sobre un mismo tema. Este reconocimiento
inicial es inmediatamente olvidado por la fuerza con
la que defiende para el documental una función
social. Esta característica que no es del todo
inherente al documental lo marcó profundamente.
O sea, el documental es conocido como un género
que usa voz en off (esta es una de las razones por las
que generalmente se confunde con el reportaje) y que
trata temáticas de relevancia social (sobre esta
cuestión solamente tenemos oportunidad de decir
que la actual producción de documentales, felizmente,
nos muestra que el documental es un género que
favorece la diversidad de temáticas y formas).
Grierson también confiere un estatuto especial
al documentalista. Estando el documental apartado de
la mera reproducción de los acontecimientos,
el autor del filme interviene de modo creativo en su
realización, se asume como un artista. Sin embargo,
esa intervención es controlada por el propio
Grierson en cuanto productor de las Film Units (por
ejemplo, EMB-Empire Marketing Board y GPO-General Post
Office) donde desarrolló su trabajo en el sentido
de garantizar la financiación estatal. La escuela
de Grierson confronta la creatividad con el patrocinio
gubernamental.
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