| Periodismo de
opinión y poder en el Perú [1]
Se trata de una investigación
que se encuentra en marcha y que se propone estudiar
la relación entre el periodismo de opinión,
la sociedad y la política en el Perú en
esta etapa de transición democrática,
en medio de una sociedad pobre, con un alto nivel de
desigualdad social y una baja consistencia ciudadana.
Se tratará de detectar las formas a través
de las cuales los principales diarios ejercen la opinión,
su incidencia en la agenda pública y en la vida
política. Asimismo, se examinarán las
líneas editoriales y sus acomodos o reacomodos
en relación con la situación política
del país.
Algunas de las preguntas que
buscan ser respondidas son las siguientes: ¿Existen
líneas editoriales sólidas en los diarios
El Comercio, Perú 21, La República,
Correo,
Expreso y La Razón? ¿Qué cambios
se han producido en las líneas editoriales de
estos diarios en los últimos años? ¿Se
puede hablar de “representación”
de posiciones o de tendencias que representan intereses
de grupo o de partidos políticos? ¿De
qué modo las opiniones de los diarios o de los
periodistas inciden de manera directa en la vida política
nacional? ¿A qué sectores de la ciudadanía
alcanza el periodismo de opinión? ¿Tiene
el periodismo de opinión incidencia sobre una
sociedad atrasada, descompuesta y con rezagos autoritarios
como la peruana? ¿Quiénes son los periodistas
que ejercen la opinión en estos diarios y cuál
es su punto de vista sobre su quehacer y responsabilidad
periodística? ¿Qué nivel de profesionalización
alcanza el periodismo de opinión?
Voy a detenerme en dos temas
que son de interés para los propósitos
de la investigación: los dilemas de la
democracia peruana y algunas reflexiones sobre el
periodismo de opinión.
1.
Los dilemas de la democracia peruana:
Podría decir que los actuales problemas de la
democracia en el Perú son los siguientes:
La estabilidad de las formas democráticas. Afirmamos
siempre que hemos salido de un gobierno autoritario
pero no de una historia, de una cultura y de unas instituciones
autoritarias. Nadie puede sentirse seguro respecto del
futuro democrático del Perú en los próximos
años. Menos aún si se observa el
reciente malestar en diversos frentes (demandas regionales,
crisis creciente de los partidos, dificultades en la
gobernabilidad, malestar en las Fuerzas Armadas, etc.).
La gobernabilidad democrática. Agotado el consenso
de Washington, la tensión entre las exigencias
del crecimiento económico y las demandas sociales
no encuentran aún un derrotero seguro de solución.
Después del fracaso de las privatizaciones en
Arequipa en el 2002, los dirigentes políticos
peruanos no han podido concretar una política
de mejora de la competitividad y estímulo a la
inversión privada, que sea compatible con la necesidad
de aliviar la pobreza. No hay propuestas de fondo (a
pesar del Acuerdo Nacional) ni mucho menos consensos
sobre el proceso político y económico
de la descentralización, librada a la confrontación
superficial entre intereses menudos y coyunturales.
La agenda política es gaseosa y pobre.
La calidad de la democracia.
En todo el mundo, la extensión generalizada de
las formas democráticas viene acompañada
de una decreciente intensidad en la vida democrática.
Esta es la paradoja de la democracia contemporánea:
nunca tan extensa, nunca menos intensa. Los mercados
en que los políticos ofrecen propuestas para
convencer a electores-ciudadanos, van siendo
sustituidos por escenarios mediáticos en que
los políticos sólo ofrecen mensajes publicitarios
para seducir a electores-consumidores.
La pérdida de la
calidad provoca falta de adhesión y desconfianza
en la democracia, lo cual hace a ésta aún
más frágil y precaria. Esto se hace evidente
en la Encuesta de setiembre del 2003 sobre Opinión
ciudadana sobre partidos políticos del Grupo
de Opinión Pública de la U. de Lima, Transparencia
e Idea Internacional. Los resultados indican que si
bien un 81% prefiere un gobierno democrático
a una dictadura, un 88% está poco o nada satisfecho
con ella. Asimismo, más de un 80% no confía
ni en los partidos políticos ni en el gobierno
y un 55% tampoco confía en los medios de comunicación.
2. Algunas reflexiones
sobre el periodismo de opinión:
Vivimos un tiempo de “laberinto”
de la información, abundante y contaminada. La
opinión está presente no solamente en
los artículos firmados y de opinión específicamente,
sino también en los titulares, en las “notas
breves”, en las caricaturas, etc. Hay que desarrollar,
como en los alimentos orgánicos, una ecología
de la información: “descontaminar y consumir
la información que consideremos más pura
y basada en la confianza. Esto pasa por una relación
más fuerte con las firmas y las personalidades
en los medios” [2].
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