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Por: Mario Gutiérrez* Página 2 de 2
 
 

Son las grandes redes que comienzan a brindar estos servicios, las que transforman el sentido mismo de hacer y ver televisión a partir de la información digital e interactiva. Hoy esa televisión programática y broadcast, tiene cada vez menos posibilidades de responder a la producción globalizada de programas, y sus narrativas, por tanto, menos capacidad para competir eficazmente con una estética digital marcada por la virtualidad de sus imágenes y la interactividad de sus programas.

Las verdaderas ventajas de una nueva televisión están en las posibilidades expresivas que ella trae. La interactividad y la virtualidad son las características mas saltantes, pero también la discontinuidad narrativa, la velocidad y aceleración de movimientos, la inmediatez de la información, la fragmentación de acciones, el grafismo 3D, la mutación on-line, las escenografías virtuales, el reciclaje de imágenes y las propias formas de participación del telenavegante serán inéditas. Se trata de una televisión totalmente diferente a la masiva llamada también de broadcast.

La televisión de programación, se transforma virtualmente en un vehículo programable. Una televisión de convergencia multimedia, interactiva, de redes de fibra óptica, de canales pay-per-view, de alta definición y de superhighway de informaciones. Una televisión que ya no se ofrecerá como una programación de denominador común, ni tampoco tendrá canales, sino que sugerirá un infinito banco de datos, donde cada televidente usuario podrá escoger su propio material. Tal vez lo que menos cambie sea el aspecto de nuestro televisor, pero todo lo que está más allá de la pantalla, incluyendo nuestra forma de verla e interactuar con ella, será diferente.


La televisión masiva, construida sobre la base de géneros y formatos, aquella que se encargaba de organizar desde nuestra visión del mundo, hasta nuestro tiempo de ocio, está siendo empujada para afuera por ese nuevo ambiente de relaciones y navegaciones llamada televisión digital. Un vehículo desmasificante, segmentado y personalizado a voluntad, que rompe con el sentido de flujo de programación y construye formas multimediáticas de difusión y demanda, ofertando paquetes y menús interactivos.

Se hace evidente que hacia un futuro cercano, la idea de comunicación de masas ya no querrá decir absolutamente nada. La cada vez menos influencia que tiene la televisión masiva en la sociedad, es inversamente proporcional al fortalecimiento que esta logrando la televisión segmentada en ella. Basta comprender que el poder que ejerce la CNN a nivel global está más allá de su rating. Por ello, los compromisos sociales y éticos son cada vez más exigidos a la televisión abierta. Ella ya no puede seguir siendo producida como si fuera un negocio de hacendados o un medio de presión política. Su única alternativa es invertir en un compromiso ético para servir a su sociedad, admitiendo que tales cosas, ética y servicio, puedan ser conjugadas por los añejos broadcast.

No se trata de ser apocalíptico o de reverenciar una transformación tecnológica, sino de asumir realidades y sentidos que nos permitan repensar el presente y proyectar el futuro, discutiendo no solo normas y estrategias de marketing, sino las necesarias transformaciones en la propia esencia de la televisión. Por ello, creemos que la televisión abierta y masiva deberá transformarse en función de ser un medio de cohesión ciudadana y generador de sentidos colectivos en todas las sociedades, al tiempo que la televisión digital debe ser experimentada y asumida estéticamente en tránsito hacia su fusión con el computador y otros medios como la misma televisión masiva.

Pensar el futuro es una buena manera de ubicarse en el presente. Creer que las culpas de la crisis están en los errores del pasado es quedarse parado. No se trata de discutir el avance de una tecnología u otra, y sí de pensar hasta dónde ellas están alterando la propias bases del medio más poderoso de la comunicación humana. La televisión segmentada acierta en la experimentación e innovación de recursos estéticos. La televisión abierta falla al no reflexionar sobre sí misma, simplemente porque nunca creyeron que tal cosa sirva para algo.



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