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Ricardo Bedoya

Jose Carlos Huayhuaca

Alberto Servat

 

 
 
Por: Isaac León Frías* Página 1 de 2
 
 

Durante más de 40 años el cine, inicial competidor de la televisión como se sabe, se hizo presente en la pantalla chica local básicamente a través de la emisión de películas y, en menor medida, de algunos programas de carácter promocional o notas incluidas en algunos magazines televisivos.

Muy pocos recuerdan ahora las presentaciones que, en los primeros tiempos de América Televisión, tuvo a su cargo el periodista François Guzmán o, más tarde, los comentarios de Salvador Montero. Esas y algunas otras pequeñas incursiones de ese tipo fueron manifestaciones más bien aisladas que no permitieron que el espacio de la imagen electrónica contribuyera a mirar de un modo distinto las películas, tanto las que se emitían de manera harto desordenada por la pantalla catódica como las que se ofrecían en la cartelera comercial limeña. En países vecinos, y motivados por una televisión administrada con un criterio no comercial –Chile, por ejemplo– o con una producción cinematográfica considerable –caso de Argentina– la escena fue diferente: los programas abocados al comentario de filmes o a la historia del cine nacional tuvieron espacios a veces duraderos.
Esa situación en los canales locales de televisión se ha visto de pronto alterada en los años recientes. No por obra de una televisión comercial de señal abierta que ha vivido años aciagos al son de las manipulaciones del (y la complicidad con) el poder político y la tiranía de un rating que ha ido reduciendo considerablemente los niveles de calidad y exigencia de la programación, sino por una televisión que opera como “alternativa”.

El placer de los ojos tiene ya tres años ininterrumpidos en la pantalla de Canal 7 TNP. Butaca N se encamina a los dos años en Canal N. Eso no es poco para propuestas de programas de cine muy distintas a las que han caracterizado la televisión local, desde Charlas del cine, que conducía Pepe Ludmir, hasta Cinescape, el programa a cargo de Bruno Pinasco. Cierto, el primero es el canal del Estado y el otro es una señal del cable. Pero Canal 7, además de ser una frecuencia en señal abierta, tiene un amplio alcance nacional y ha levantado el nivel de calidad de su programación de manera ostensible en los últimos años. Canal N, por su parte, ofrece una oferta periodística que ha logrado concentrar un volumen significativo de televidentes, principalmente en los estratos de mayor capacidad económica y de nivel educativo más alto.
Pero, si esos dos programas se han mantenido el tiempo que tienen en pantalla es porque han interesado a un amplio segmento de aficionados al cine, no sólo aquellos que le dispensan una atención especial, sino también esos sectores periféricos que ven una o dos películas al mes en salas públicas y algunas más en VHS o DVD. No es, entonces, una simple obstinación de emisoras que no están compitiendo por el rating. Es la demostración de que esos espacios se han consolidado y tienen un público que los sigue.

Naturalmente, hacía falta, y desde hace cuánto tiempo, un diseño de programas como los que motivan esta reseña. Un diseño que no es novedoso ni intenta serlo en un universo internacional como el televisivo, en el que a menudo los esquemas se repiten o se reproducen. No es novedoso en otras partes, pero vaya que entre nosotros sí lo ha sido y lo sigue siendo. Que Butaca N , por ejemplo, se inspire abiertamente en el programa que inciaron Roger Ebert y David Siskel , de gran convocatoria en los Estados Unidos, pero casi desconocido en el Perú, a pesar de que se puede acceder a él a través del cable, no ha dejado de ser, al menos en un principio, una curiosidad: el diálogo de dos especialistas en torno a una película que culmina con una valoración gestual o visual: en la fórmula de Siskel y Ebert, el dedo pulgar en alto o en bajo, en Butaca N las tarjetas verde, amarilla y roja. El placer de los ojos, por su parte, es un magazine donde se reseñan críticamente películas de cartelera, se hacen notas sobre directores, cinematografías o temas, se entrevista a gente de cine y se exhiben cortos. En este programa, por ejemplo, algo inédito en los cuarenta y tantos años de televisión peruana, se han mostrado por primera vez pequeñas aproximaciones a diversos aspectos del lenguaje fílmico (los planos, los movimientos de cámara, la iluminación, el color, etc.) entre otras notas que no son, precisamente, las que han estado presentes en los espacios dedicados al cine que, casi sin variaciones, operan como una extensión publicitaria de las grandes empresas de distribución.


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