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“Incluso, antes de fundada, Lima nació combi”, escribió el
cronista Eloy Jáuregui parafraseando a Porras Barrenechea. Y
razón le sobra. Combi es, pues, “la camioneta rural con
ética asiática que conquistó el Perú antes que Fujimori, es
el vehículo social de deslizamiento paulatino”[1].
Los limeños nos hacemos más limeños a bordo de estos carros
de segunda mano, que son, más que sistemas de transporte
público poco eficientes, espacios ricos en transacciones
simbólicas, diálogos multiculturales y productos culturales
interactivos que configuran roles sociales efímeros de
estatus y poder y construyen nuevos modos de enunciación, al
tiempo que pisan el acelerador recorriendo toda la ciudad.
Dentro
de estos vehículos, las identidades parecen entenebrecerse.
La hipótesis para que ello ocurra es que estos espacios se
convierten, para los usuarios, en territorios ajenos, donde
el ejercicio de los derechos se democratiza y opaca en
función del nuevo lugar que se ocupa: el de un pasajero.
Las
combis limeñas son espacios de interacción, pero también
feudos móviles donde los roles se resitúan o reacomodan.
“Habla, ¿vas?”: Identidades, roles y sujetos
Hay
tres sujetos protagonistas en la negociación que comprende
el viaje en combi: el chofer, el cobrador y el usuario. El
primero, dueño/responsable, por tanto, superior. El segundo,
el operador logístico del negocio. De él depende en buena
medida, por su vivacidad –o viveza, más bien–, cuánto será
el ingreso diario, según la cantidad de pasajeros que logre
(estratégicamente) acomodar dentro del vehículo y la astucia
con que consiga sortear policías y señales de tránsito.
También se encarga del “pago” a los “dateros”, personajes
ubicados en cada cierto tramo que indican las frecuencias y
distancias entre las otras unidades de la ruta, y a quienes
premia con 10 céntimos de sol cada pase. Según esta
perspectiva, los subordinados vienen a ser los pasajeros,
usuarios/clientes que en ejercicio forzoso o voluntario,
abordan las combis con el fin de llegar, a falta de otro
método, a sus destinos.
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