|
El aporte de América Latina como región
pionera en la comunicación para el desarrollo y como pionera
en la generación tanto de prácticas concretas como de
pensamiento crítico, es significativo. Tenemos pensamiento
crítico sobre la comunicación para el cambio social (CCS)
y para la comunicación desde el desarrollo, desde la
perspectiva de participación; esa es nuestra ventaja
notable.
Hemos puesto en práctica experiencias
interesantísimas en niveles locales, nacionales y
regionales, y hemos probado que una comunicación cuyo eje es
la participación ciudadana o comunitaria, una comunicación
verdaderamente participativa, basada en el diálogo,
garantiza un desarrollo social apropiado y sostenible.
Utilizo el término “apropiado” de manera deliberada, no como
“adecuado” sino como el resultado de un proceso de
apropiación social. Y digo “sostenible” pensando en todas
aquellas experiencias que ahora pueden prescindir de insumos
externos, y que se desarrollan con la fuerza propia de sus
actores sociales.
Hay muchos retos hacia el futuro, pero
quiero referirme solamente a tres: el reto de nombrar las
cosas, el reto de continuar desarrollando el campo como
disciplina y, finalmente, el reto de legitimar la CCS
entre las grandes agencias que toman las decisiones del
desarrollo. |